domingo, 26 de abril de 2015

EL DESORDEN DENOTA DESORGANIZACIÓN MENTAL.




“Todo es energía, todo vibra; los seres humanos somos energía, 
por ende nosotros influimos en nuestro ambiente 
y nuestro ambiente influye en nosotros”.

“Nuestra casa es nuestro fuerte, 
donde nos soltamos porque nos sentimos seguros,
 donde cargamos nuestras “pilas” y con esta energía 
salimos a interactuar con el “mundo”, 
por lo tanto deber ser un lugar lleno de paz, de armonía y felicidad”. 

Siria Grandet.


¿Tienes problemas constantes? 
¿Tus proyectos siempre se quedan inconclusos? 
¿Tus emociones son un desastre y tu salud ni se diga?  


¿Será que algunos espacios de tu casa están muy desordenados? Este puede ser uno de los motivos más fuertes de sensaciones de frustración, tedio y pesadez en tu vida. El desorden en tu casa es un desfasaje físico y de energía. Así que si quieres salir de la apatía y atraer situaciones nuevas y diferentes empieza por deshacerte de todo lo que no te sirve ni utilizas.

El desorden y la acumulación de objetos son reflejo de tus miedos y eso altera el camino para obtener tus metas.

1. Si hay desorden y objetos amontonados en la entrada de la casa, el mensaje es de miedo a relacionarte con otras personas.

2. Si hay desorden y objetos amontonados en la sala, el mensaje es de temor al rechazo social.

3. Si el desorden es en la cocina, el mensaje es de resentimiento o fragilidad sentimental.

4. Si es en el closet, el mensaje es que se dificulta el análisis y manejo de las emociones.

5. Si es detrás de las puertas, el mensaje es de temor a no ser aceptado por los demás o que te sientes vigilado.

6. Si es en toda la casa, el mensaje es de coraje, enojo, desidia y apatía hacia la vida.


Tips para que la energía fluya y se refleje en bienestar físico,
espiritual y emocional:


• Haz una muy buena limpieza física de la casa y deshazte de objetos acumulados y que no utilizas. ¡Te sentirás liberado!.

• Mantén tu closet ordenado y limpio; se reflejará en emociones claras, decisiones firmes y por consiguiente una vida emocional en orden.

• Mantén tu espacio de trabajo en orden y limpio; se reflejará en finanzas sanas y ordenadas.

• Suena campanas en las esquinas de tu casa al menos una vez por semana, ayudará a evitar el estancamiento de energía.

• Enciende inciensos o coloca aromas de menta para promover orden y claridad mental, canela para promover sensación de armonía o sándalo para promover seguridad y espiritualidad.

• Un detalle primordial: así como ves tus espacios y la sensación que te generan, así es como los demás perciben tus emociones. Recuerda que la gente le huye a todo lo que percibe desequilibrado e indeciso. ¡Comienza ya a poner orden en tu vida!.



heridas emocionales

1- Acepta la herida como parte de ti mismo.  


La herida existe, puedes estar o no de acuerdo con el hecho de que existe pero el primer paso es aceptar esa posibilidad.  Según Lisa Bourbeaur, aceptar una herida significa mirarla, observarla detenidamente y saber que tener situaciones que resolver forma parte de la experiencia del ser humano.
No somos mejores o peores solo porque algo nos haga daño. Haberte construido tu coraza de protección es un acto heroico, un acto de amor propio que tiene mucho mérito pero que ya ha cumplido su función.
Es decir, te protegió de los ambientes que te dañaron pero, una vez que la herida está abierta y la puedes ver es momento de pensar en sanarla. Aceptar nuestras heridas resulta muy beneficioso entre otras cosas porque nos ayudará a no querer cambiarnos a nosotros mismos.


2-Acepta el hecho de que lo que temes o reprochas, te lo haces a ti mismo y a los demás. 


La voluntad y la decisión de sobreponernos a nuestras heridas es el primer paso hacia la paciencia, la compasión y la comprensión con nosotros mismos. Estas cualidades que desarrollarás para ti mismo, irás desarrollándolas para con los demás, lo que alimentará tu bienestar.
A veces no nos damos cuenta de que ponemos nuestras expectativas vitales en los demás, esperando que suplan nuestras carencias y que colmen nuestras esperanzas. Lo cierto es que nuestro comportamiento lleva a anular nuestras relaciones y gran parte de nuestra vida, generando gran malestar porque los demás no responden como esperamos.
 
heridas

3-Darte el permiso para enfadarte con aquellas personas que alimentaron esa herida. 


Cuanto más nos dañen y más profundas sean nuestras heridas, más normal y humano resultará culpar y sentir enfado hacia quien nos perjudicó. Date permiso para enfadarte con ellos y perdónate a ti mismo.
De lo contrario, desahogarás todo ese rencor contigo mismo y con los demás, pues si lo haces es como si estuvieras arañando tus heridas de forma constante. Sentirse culpable dificulta el perdón pero liberarnos de esa culpa y el rencor es la única forma de sanar nuestras heridas.
También es necesario perdonar, pues debemos aceptar que las personas que hieren es probable que lleven dentro un profundo dolor. Nosotros mismos dañamos a los demás con las máscaras que nos ponemos para proteger nuestras heridas.


4-Ninguna transformación es posible si no se acepta previamente la herida. 


Esta herida te va a enseñar algo, aunque es probable que te cueste aceptarlo porque nuestro ego crea una barrera de protección bastante eficaz para ocultar nuestros problemas.
Lo cierto es que, normalmente, el ego quiere y cree tomar el camino más fácil pero en realidad nos complica la vida. Son nuestros pensamientos, reflexiones y actuaciones los que nos la simplifican, aunque nos parezca demasiado complicado por el esfuerzo que requiere.
Intentamos esconder la herida que más nos hace sufrir porque tememos mirar de frente a nuestra herida y revivirla. Esto nos hace portar máscaras y agravar las consecuencias del problema que tenemos; pues, entre otras cosas, dejamos de ser nosotros mismos.


5-Darte tiempo para observar cómo te has apegado a tu herida en todos estos años. 


Lo ideal es deshacernos de estas máscaras cuanto antes, sin juzgarnos ni criticarnos, pues esto nos permitirá identificar cómo debemos tratar nuestras heridas para sanarlas.
Es posible cambiar de máscara en un mismo día o llevar la misma durante meses o días. Lo ideal es que seas capaz de decirte a ti mismo: Vale,  me he colocado esta máscara y la razón ha sido esta.
Entonces sabrás que estás en camino y que en el resto del viaje, tu guía será la inercia que te permita sentirte bien sin ocultarte.